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Bogotá, Colombia.

La incontinencia urinaria es un síntoma mucho más frecuente de lo que se cree. Muchas mujeres y hombres lo padecen pero por el contexto cultural y los temores infundados en el tratamiento no todos los pacientes buscan ayuda.

Por ser un síntoma más que una enfermedad, el grado de afectación de la calidad de vida (qué tan molestos son los síntomas para la persona que lo padece) será el punto de partida para definir el manejo. Para algunos un mínimo escape es terriblemente complejo de manejar, en cambio otros lo ven como algo normal asociado a la edad y no solo lo toleran sino que aprenden a convivir con los escapes.

Existen varios tipos de incontinencia relacionados con la manera en que se producen los escapes, siendo las más frecuentes la incontinencia de urgencia y la incontinencia de esfuerzo.

En la incontinencia de urgencia la persona siente un deseo intenso urgente de ir al baño que a veces puede controlar y otras veces no, presentando escapes. Puede ocurrir tanto en hombres como en mujeres a cualquier edad. Este tipo de incontinencia se relaciona con la perdida del control de la función de la vejiga: usualmente la vejiga se debe llenar y cuando está llena le informa al cerebro que debe evacuar, pero la persona debe ser capaz de controlar ese deseo hasta lograr llegar a un baño. En la incontinencia de urgencia este control se pierde y la vejiga se desocupa en el momento y lugar menos esperado.

El problema en estos casos puede estar en los nervios que controlan la vejiga o en la forma como ésta obedece o no a los estímulos neurológicos y por lo general se maneja con medicamentos que permiten controlar la contracción de la vejiga. En casos mas complejos se puede inyectar toxina botulínica dentro de la vejiga o colocarle un marcapaso que permita controlarla mas fácilmente.

Otro tipo de incontinencia muy frecuente en mujeres mayores es la incontinencia de esfuerzo. En este tipo de incontinencia, los escapes se dan al aumentar la presión intraabdominal con maniobras como: toser, reír, saltar, caminar o hacer ejercicio. Es más frecuente en mujeres en etapa menopaúsica, que han tenido embarazos o aumento o perdida de peso.

En este caso el problema es la perdida del soporte de la uretra que permite el escape al no bloquear la salida de la orina cuando se aumenta la presión. Este tipo de incontinencia se puede manejar con ejercicios de fisioterapia pero usualmente requiere manejo con cirugía. Hasta hace unos años la cirugía para la incontinencia requería hacer grandes incisiones y una recuperación larga y dolorosa, por lo que muchas mujeres preferían los escapes. Actualmente existen técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas como la cistopexia con cinta libre de tensión, que hacen que la cirugía sea altamente efectiva, no requiera hospitalización ni incisiones de gran tamaño y así una recuperación más rápida.

Aunque existen muchos temores sobre el manejo de la incontinencia, es importante aclarar que nadie esta condenado a vivir con escapes de orina. Cada vez tenemos más y más pacientes que, pese a tener incontinencia, tienen una vida plena ya que pueden recibir tratamiento con opciones de tratamiento poco invasivas, poco agresivas y con muy buenos resultados. 

El urólogo definirá el tipo de incontinencia, la severidad y así propondrá el manejo mas adecuado,

NEUROMODULACION SACRA - INTERSTIM

INCONTINENCIA